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Hoy en día más de la mitad de la madera que
se utiliza en el mundo para la fabricación de papel,
muebles, casas y otros artículos de uso habitual y obligado
en el mundo moderno se cultiva, produce y cosecha en
plantaciones forestales establecidas con la única y
exclusiva finalidad de proveer de materia prima a las
industrias forestales en lugar de tener que cortar árboles
en los bosques y selvas.
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Aunque en México, gracias a la iniciativa de
grandes, medianos y pequeños empresarios con visión de
futuro y a los apoyos otorgados por el gobierno federal y
algunos gobiernos estatales, existen ya más de 100 mil has
de plantaciones forestales comerciales su aportación a la
producción nacional de madera en rollo (trozas) aun es
mínima; se estima que el 95 % de la madera que se produce en
el país proviene de bosques y selvas y solamente el 5 % se
obtiene de plantaciones o bosques plantados.
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Plantación
forestal de melina (Gmelina arborea). Fotografía
tomada desde una torre de observación para la
prevención de incendios.
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Por otra parte el sector forestal representa una
fuga de divisas muy importante ya que las crecientes
importaciones de madera, productos de madera, celulosa y
papel se reflejan en una balanza comercial negativa de siete
mil millones de dólares anuales, lo que representa el 12 %
del déficit comercial del país mientras que, en contraparte,
la producción nacional solo contribuye al 1 % del Producto
Interno Bruto.

Plantación
forestal de teca (Tectona grandis) de seis años
de edad en Campeche
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Para revertir esta situación México requiere de, al
menos, un millón de has de plantaciones forestales
que vengan a suplir en los años por venir el enorme
déficit económico existente, reduciendo al mismo
tiempo la presión sobre los bosques nativos y
contribuyendo a mitigar, con el establecimiento de
millones de árboles, el efecto invernadero origen
del cambio climático global cuyos primeros efectos
ya empiezan a sentirse. |
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